@Cristina54, Te contesto según mi parecer: diría que hay varios motivos para no prestar la casa por una sola noche y que van más allá de lavar toallas y sábanas, (cosa que también toma su tiempo, sobretodo si tu casa tiene capacidad para más de 2 personas, ya que implica hacer varias lavadoras) Entre otros podría decirte que:
Si tienes niños, imagínate la movida que supone encontrar donde alojaros la noche que prestas tu casa a otras personas.
Si es tu primera vivienda, necesitas dejar espacio en la nevera, los armarios, etc. para la otra familia. Esto implica también tiempo y organización.
Hay también el tema de la limpieza. Por lo menos en mi caso, antes de recibir invitados me aseguro de que todo esté impoluto, así que hago un esfuerzo extra…cosa que quizá no pase al cien por cien en el día a día.
Tienes también todo el tema de organizar y estar pendiente de la llegada y partida de tus invitados y de coordinarlo con tus propios horarios personales y laborales.
Sin hablar del que para mi es el motivo principal: me resisto a que HE acabe siendo un Airbnb donde se pague en puntos en lugar de hacerlo con dinero. Intercambiar casas va más allá que ofrecer una cama donde dormir una noche para que alguien de paso se ahorre el pago de un hotel. Implica establecer una cierta relación con tus invitados y asegurarte de que van a poder aprovechar su estancia en casa para vivir como un local y disfrutar de todo lo que HE aporta respecto al turismo de hotel.
Por ello, en nuestro caso, sólo aceptamos estancias de una noche si quieren estar en una habitación privada en casa, lo que en sí mismo ya implica que los viajeros están dispuestos a llevar a cabo una cierta interacción con nosotros.