Un espectacular rincón entre Lugo y Ourense donde los viñedos en bancales se asoman a los impresionantes cañones del Sil. Febrero es perfecto para perderte entre sus monasterios medievales, degustar la auténtica gastronomía gallega y hacer una ruta por sus bodegas heroicas. Un destino único donde la naturaleza y la historia se funden con el vino.
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